Llegó junto a su novio, Sam Asghari, intentó sonreír, pero cuando se le acercaron a los fotógrafos se sintió incómoda y abandonó el lugar. La extraña actitud de Britney Spears terminó por preocupar a sus fans en medio de la 71° entrega de los Emmy a lo mejor de la televisión, el domingo 22, en Los Ángeles.

¿Ataque de pánico? ¿Fobia a los paparazzi? ¿Desmayo, bajón? Ninguna versión fue confirmada. Hay que recordar que la cantante estadounidense viene de atravesar varios episodios relacionados con su salud mental. En abril volvió a ser internada por depresión a causa de los problemas de salud de su padre, Jamie Spears.

Asghari acompañó hasta el vehículo a Spears para que regresara a su casa, luego él solo volvió a la gala. El abandono de semejante evento de manera tan rápida encendió alarmas otra vez.

A principios de enero, Spears había suspendido de forma «indefinida» todas sus actuaciones. Tenía previsto empezar en febrero su segundo espectáculo permanente en Las Vegas, llamado Britney: Domination, con 32 shows programados entre febrero y agosto y con el que, según People, iba a obtener medio millón de dólares por actuación. El mal momento personal de la artista le impidió afrontar sus compromisos laborales.

Hace una década, Britney había tenido problemas psiquiátricos tras su polémico divorcio: sufrió por la pérdida de la custodia de sus hijos y terminó siendo internada. 

Esta vez, las malas noticias regresaron. En medio del glamour, la hoguera de las vanidades y los bellos atuendos, la fiesta de los Emmy continuó sin la ex rubia (ahora luce morocha).  (Clarín)