Chris Cornell lanzó «Higher Truth».El líder de Soundgarden y Audioslave habla de su nuevo álbum solista, y reivindica la actitud por sobre la academia.

De aquel punkie melenudo y en cueros que se desgarraba a gritos entre guitarras distorsionadas en los inicios del grunge, a este “esperanzador” crooner acústico que se recuperó de las adicciones y le canta al amor, ha pasado un largo trecho. Casi treinta años -vale decir- en los que armó y desarmó tres bandas, volvió a juntar una (ver Orgánicos y sin tiempo), y grabó discos solistas.

En medio de la gira de presentación de Higher Truth, su quinto álbum en soledad, donde priman las baladas que hablan de historias humanas, corazones rotos y amores perdidos, Chris Cornell (51) lo describe para Clarín: “Creo que es un disco con muchos estados de ánimo distintos. Es un poco más luminoso. Hay una conexión emocional con las canciones. Pero hay algo diferente: no sé si decir que es más esperanzador…”, duda, buscando la palabra justa.

¿Más feliz, tal vez?

Sí, puede ser. Mi acercamiento a escribir estas canciones fue distinto. Tuve que pensar como guitarrista, cantante y letrista a la vez, crear personajes y sus historias, y vincularlos con experiencias mías. Algunas están relacionadas con episodios propios, como «Josephine» o «Before We Disappear». Otras hablan de esos personajes creados, como «Worried Moon»Through the Window». Y luego hay canciones que son como observaciones. Pero todas son en parte yo.

“Higher Truth” parece estar hecho a la medida para tocarse en un show acústico solista. ¿Es un contexto en el que te sentís cómodo?

Creo que me da más miedo. Los primeros cinco minutos son aterradores: salís y no hay nadie más que vos para entretener a una sala llena. Una vez que salgo y empiezo a dialogar con ellos, me siento más cómodo. Se genera algo diferente a un show de una banda, porque no tengo que seguir una lista de temas, puedo parar en el medio de un tema, probar algo que ni siquiera ensayé. Me gusta que no sea una cosa extremadamente ensayada, casi seriada, que es igual todas las veces. Algo que me pasaba como cantante es que hasta 2010, cuando empecé a hacer estos tours acústicos, casi que competía con los instrumentos.

¿A qué te referís?

Al volumen. Por una cuestión natural, los arreglos de una canción deben incluir a la batería, el bajo y la guitarra. Todos pelean por su posición en una canción de rock. Y las mejores canciones son las que dentro de esa dinámica, le hacen un lugar a la voz, que luego es absorbida por el caos o el solo de una guitarra. Muchas canciones de Soundgarden tenían a todos los instrumentos con el volumen a tope todo el tiempo. «Jesus Christ Pose», por ejemplo. O «Cochise» de Audioslave (banda que lideró junto a tres cuartas partes de Rage Against The Machine hasta su final en 2010).

Una de la voces icónicas de aquel movimiento de Seattle, Cornell trascendió el género y forjó una carrera más allá de Soundgarden y Temple of the Dog, su otro -fugaz- proyecto que dio origen a Pearl Jam. A los temas de su autoría solista, el Cornell acústico les suma hits reversionados como «Billie Jean», «One» o «Redemption Song».

“Cuando Johnny Cash hizo su versión de ‘Rusty Cage’, la gente descubrió lo buena que era la letra, algo que nunca notaron cuando la tocábamos con Soundgarden. Lo mismo pasó cuando hice Billie Jean más lenta, acústica. Me di cuenta de lo buena, intensa y realista que es la letra. Y mucha gente no se percataba, quizás porque es una canción medio bailable, disco”, explica.

¿Pensás, como muchos, que el grunge fue la última revolución musical del rock americano?

Si pensamos el rock americano en términos de guitarra, bajo, batería y voz, como algo similar al punk y al post-punk, entonces sí, coincido. Algo que no fue necesariamente una revolución pero es en parte un sub producto de la música de Seattle fue el brit pop. Surgió desde ángulos muy distintos, pero comparte esa idea de cambiarle el foco al rock. A la vez, creo que el hip hop absorbió la filosofía del rock: eso de que cualquiera puede hacerlo en su garage y no tenés que ir al colegio ni ser un músico brillante, sólo tener los huevos para alzar tu propia voz.

¿Y Soundgarden?

Orgánicos y sin tiempo

En 2010, luego de trece años de silencio, Cornell anunció a través de Twitter el regreso de Soundgarden con su formación original: Matt Cameron en batería, Kim Thayil en guitarra y Ben Shepard en bajo. La banda volvió a tocar en vivo en el Lollapallooza de ese mismo año, y lanzó un disco -King Animal- en 2012. Su cantante habla de esta segunda etapa, con disco nuevo en proceso. «Empezamos a trabajar con las canciones nuevas hace dos meses. Creo que lo más importante de esta reunión de Soundgarden es que no usamos el calendario. Hacemos lo que queremos: cuando el disco esté listo lo grabaremos y después veremos cuándo lo lanzamos. Queremos ser una suerte de cosa orgánica sin tiempo», dice.

Fuente: Clarín