El 24 de julio pasado, Demi Lovato estuvo al borde de la muerte. La cantante pop ingresó a un hospital de Los Angeles después de una sobredosis con una sustancia peligrosa. Medios como TMZ hablaron de fentanilo, un potentísimo opiáceo 50 veces más fuerte que la heroína, que mató a Prince.

La vocalista pasó los siguientes 90 días internada en una clínica de rehabilitación.

A seis meses del episodio que casi le cuesta la vida, Lovato reapareció en las últimas horas en redes sociales y, además de agradecer el apoyo de sus fans, dejó un fuerte mensaje. “Estoy sobria y agradecida en estar viva”, escribió en Twitter.

En una serie de Twitter, la ídola teen también apuntó contra los medios. “Amo a mis fans y odio a los tabloides. No creas lo que lees. Si el mundo necesita saber algo, se lo diré yo misma. Mi recuperación es asunto mío”, lanzó. Y añadió: “La mayor parte de la mierda que veo es inexacta”.

Tras señalar que “algún día diré que pasó exactamente, por qué y cómo sucedió”, Lovato admitió que todavía necesita “espacio y tiempo para sanar”. “Todos mis fans necesitan saber que estoy trabajando duro en mí misma, estoy feliz y limpia y estoy tan agradecida por su apoyo”, sostuvo.

En agosto, la cantante ya había publicado una carta abierta a sus seguidores, en la que les agradecía todo su apoyo. «Lo que aprendí es que esta enfermedad no es algo que desaparece o se desvanece con el tiempo. Es algo que debo seguir superando y no lo he hecho aún. (…) Voy a seguir peleando”, decía.

Luego de su sobredosis, Lovato prácticamente “congeló” sus redes sociales. Recién el 6 de noviembre reapareció en Instagram con una foto suya votando en las elecciones legislativas de Estados Unidos.

Un mes después, el 4 de diciembre, publicó una foto tras una clase de jiu jitsu, en donde se la ve sonriente y relajada. “Pelo transpirado y enredado”, escribió junto a la selfie.

Fuente: Clarín