El gigante de las búsquedas, el esquema que está casi omnipresente en nuestras vidas virtuales, dice haber recibido -desde el 2014- 2,4 millones de peticiones “sobre el derecho de que Google los olvide”. La mayoría de las peticiones son de individuos, de acuerdo con el último reporte de transparencia disponible. La corte más grande de Europa aceptó que los individuos tienen el derecho de ser olvidados de la red de redes desde el 2014 y le ha pedido a Google que borre la información personal de su motor de búsquedas. Google ha dicho que ya ha cumplido con un 43.3% de las peticiones y además, ha detallado la naturaleza de las mismas.

Alemania, Francia y el Reino Unido han generado el 51% de las peticiones. En promedio, el 89% vienen de individuos. Hay celebridades, 41,213 que han hecho sus peticiones a la empresa ,y los políticos y funcionarios de los gobiernos han hecho también peticiones que suman 33,937. También hay un pequeño grupo de firmas de abogados que han realizado sus respectivas peticiones, sugiriendo que hay un tema de reputación alrededor de las mismas.

Es interesante señalar que el 6.1% de las peticiones busca en realidad de esconder sus crímenes de las búsquedas de Internet, mientras que el 18.1% son profesionales que por alguna razón no quieren que sus datos sean tan accesibles como los pone Google.

Una pregunta que surge es ¿por qué Google solamente ha cumplido con el 50% de las peticiones? D acuerdo a la empresa: “hay un par de factores comunes que involucran la decisión de no quitar de la lista, y es cuando hay soluciones alternativas, razones técnicas o URLs duplicadas. También puede ser porque pensamos que la información es muy relevante para el público. Determinar qué es de interés público es complejo y no hay un par de factores nada más, sino que es una combinación de muchos elementos: cuando el contenido involucra la vida profesional, un crimen pasado, una oficina política, una posición en la vida pública o cuando el contenido es de naturaleza periodístico”.

Así pues, eso de que “Internet no olvida”, bien podría dejar de ser cierto. (UC)