A un año y medio de su muerte (el 21 de abril de 2016), una guitarra que perteneció a Prince fue rematada por la casa de subastas Julien’s, en Los Angeles, Estados Unidos.

El valor del instrumento (una “Cloud” verde azulado con la que el músico tocó a fines de 1980 y comienzos de 1990) estaba tasado inicialmente entre 60.000 y 80.000 dólares, según consignó DPA. Finalmente alguien desembolsó 700.000 dólares.

La casa de remates, que no brindó datos sobre el comprador, indicó que la transacción fue efectuada el sábado y se trató de un récord para una guitarra de Prince.

Prince Rogers Nelson falleció a los 57 años en Paisley Park, por una sobredosis de analgésicos. Su imagen sigue facturando millones para sus herederos. Hace unos meses el disco póstumo fue bloqueado por la Justicia. El lanzamiento de “Deliverance” se suspendió y sorprendió a miles de fanáticos.

El plan estratégico era redondo: al año, justamente de la muerte, los “huérfanos” de su música iban a poder seguir disfrutando de novedades. El productor George Ian Boxill se proponía difundir seis nuevas canciones. Pero el tribunal consideró que Boxill no tenía derecho a hacerlo. Según los documentos, el magistrado se basó en un acuerdo de confidencialidad que el productor firmó cuando trabajaba con Prince, hace más de diez años.

 

Las canciones en el centro de la polémica datan de entre 2006 y 2008, cuando el polifacético cantante trabajaba sin sello discográfico. El nuevo EP iba a aparecer por la disquera canadiense RMA.

“Prince una vez me dijo que por las noches pensaba permanentemente cómo podría llevar su música directamente al público, eludiendo a los grandes sellos”, manifestó Boxill en un comunicado de prensa.

Según la lista de “Forbes”, el cantante muerto “más rico del cementerio” es Michael Jackson. Generó 75 millones de dólares gracias al lanzamiento en septiembre del disco “Scream”. En el sexto puesto figura Prince. (Clarín)