«Ahora un regalo. No mío. De la naturaleza o de lo que sea. Un ‘Lago en el cielo’, acá que estamos bien alto. Gracias Caracas», le dijo Gustavo Cerati al público que colmaba el estadio Universidad Simón Bolivar. A la cuenta de tres, arrancó la intro de la canción que formó parte del disco Ahí vamos (2006).

Antes del tema, Gustavo Cerati había presentado a cada uno de los integrantes de su banda, que en esa noche terminaban un exitoso tour de su disco Fuerza Natural: Richard Coleman, Anita Álvarez de Toledo, Leandro Fresco, Fernando Samalea, Fernando Nalé y Gonzalo Córdoba.

A lo largo de dos horas de shows, los fans venezolanos disfrutaron de temas como «Fuerza Natural», «Magia», «Déja vu», «Cactus», «Rapto», «Domino», «Pulsar», «Te llevo para que me lleves», y un recuerdo de su época con Soda Stereo, del primer disco, «Trátame suavemente». Cerati se colgó una Mosrite Double-Neck, una guitarra de doble mástil de 12 y 6 cuerdas, para su profunda interpretación. “Mandé a hacer esta guitarra solo para tocar este tema”, le confió a la audiencia.

El tramo final de la noche fue con «Crimen» y «Paseo inmoral». «Vamos despacio para encontrarnos. El tiempo es arena en mis manos. Sé por tus marcas cuánto has amado. Más de lo que prometiste», cantó Cerati con su magistral voz en «Lago en cielo», ya casi llegando al final. Un solo impresionante, más largo de la habitual y cargado de energía.

En los últimos acordes, el músico se acercó al centro del escenario, tiró una púa, miró fijo a sus fans y lanzó un beso al aire. «Hasta la próxima, chau», fueron sus últimas palabras, acompañando con sus brazos en alto, saludando a su gente.

El capitulo que sigue es conocido. Cerati se desvaneció en su camarín, luego de una foto grupal junto a sus músicos y técnicos. Su equipo pensó que se trataba de un problema de presión, pero los médicos del sanatorio caraqueño La Trinidad informaron que había sufrido un infarto cerebral por obstrucción de la arteria carótida interna izquierda. Un tiempo después fue trasladado a Buenos Aires, a la clínica ALCLA, donde permaneció allí cuatro años. (TN)