Éste era uno de los Bootlegs más esperados por la afición dylanita, consciente de que los tres álbumes originales de la etapa cristiana quizá no reflejaban en todo su esplendor el enorme caudal de música de alto voltaje facturada por Bob Dylan entre 1979 y 1981. Años convulsos, apasionados, excesivos, un material inflamable que apenas se atisbaba en las grabaciones piratas de los conciertos de la época.

Lo que ahora emerge en este álbum, tanto en su versión recortada (doble CD) como en el extraordinario cofre de ocho CDs y un DVD, es mucho más de lo que se presuponía, una formidable explosión de góspel y rock & roll negroide, un puñado de canciones embellecidas en directo por una banda sensacional (con Tim Drummond, Jim Keltner y Spooner Oldham) y algunos temas inéditos tan inspirados que cuesta entender por qué fueron desechados en su momento. God Dylan en su mejor versión.

Fuente:  EM