El influyente cantante inglés brilló en su show de anoche ante un luna park de entradas agotadas que cantó, bailó y se emocionó junto a una estrella que, con una voz privilegiada, no se privó de nada: criticó a los líderes políticos mundiales, denigró a la realeza británica y cuestionó la matanza de animales, en el marco de su militante veganismo.

 

Stephen Patrick, según su pasaporte británico, no se limita al arte y a los artistas, también usa el escenario como una tribuna para bajar línea antisistema y, por supuesto, a favor del veganismo y el trato ético para con los animales, siendo él una de las caras de la organización no gubernamental PETA.

Con un sonido profesional y una voz cuidada al detalle, uno de los mejores letristas del rock y el pop pasó por todas las etapas de su carrera, cantando reversiones de «How soon is now?» y «This Charming Man», de The Smiths, y de canciones como «Everyday Is Like Sunday» (1988) o «Staircase at the University» (2015). «Escuché que no les gusta su nuevo presidente. Y está bien, no les puede gustar porque todos ellos están cortados por la misma tijera, por eso son lo que son. Estos sistemas no pueden seguir. Basta de presidentes y de primeros ministros», dijo en un momento del show en un inglés impecable, arrancando aplausos y demostrando que con un puñado de palabras se puede meter a la audiencia en el bolsillo.

Morrissey suele estar al tanto de la coyuntura política de los países que visita y, no en vano, en su anterior show de 2012, afirmó que «las Malvinas son Argentinas», mientras que en éste último sostuvo que la realeza británica, «sostenida por unos pocos», es parte de una elite que destruye al mundo. En ese momento entonó «The World If Full of Crashing Bones», de «You Are The Quarry» (2004), con imágenes de fondo en las que se mofaba del Príncipe William y su esposa Catherine, sobre la leyenda «United King-Dumb» (Reino Unido de Tontos) .

Vestido con camisa blanca de cuello abierto, y jeans con cadenas colgando, en contraste con el negro de los músicos que lo acompañaron, el glamour de Morrissey enamoró a las 12.000 personas con otros clásicos como «Suedehead», con el que abrió el recital, o «You´ll be Gone», de Elvis Presley. En «Speedway», de «Vauxhall and I» (1994), una pieza que habla sobre la traición, todos los músicos, incuyendo Morrissey, terminaron cambiando los instrumentos, y Gustavo Manzur, el tecladista colombiano, culminó la canción cantándola en un español demasiado literal, con el líder de la banda tocando la pandereta y el histórico guitarrista Boz Boorer en la batería.

Si durante toda su vida Morrissey nunca se calló la boca y siempre dijo lo que quiso, con 56 años ya convirtió sus conciertos en rituales en los que se hay que hacer lo que él dice y, si a uno no le gusta, se puede ir. A comienzos de 2014, el artista inglés canceló una presentación en Islandia porque los productores se negaron a no vender carne durante su recital, algo que el músico de Manchester exige en sus contratos y que en Buenos Aires se pudo oler. El año anterior, ya había comparado a los que comen carne con «pedófilos», en un concierto en Inglaterra.

Anoche, no le hizo falta recurrir a ataques verbales, durante el clásico de los Smiths «Meat Is Muder», la pantalla gigante puesta atrás del escenario, pasó un video en el que se mostró cómo asesinan y depellejan a los animales, tras lo cual se imprimió la frase, en español, «¿Qué excusa tenés ahora? La Carne es asesinato». Varios de los presentes en el público se tapaban la cara y hasta algunos vomitaron, como si el asado que comen los fines de semana surgiera de plantaciones en huertas orgánicas y no de las carnicerías en los frigroríficos.

Tanto para la política como para la alimentación, Morrissey no se anda con vueltas, como en la canción «The Bullfighter Dies», en la que festeja la muerte de un torero a manos de un toro. Durante una hora cuarenta y cinco, el inglés pionero del post punk y máxima influencia para grupos como Radiohead, Oasis, Blur, Fun People o Massacre, se adueñó del corazón y el alma de los porteños que presenciaron esta extraña presentación de «World Peace Is None of Your Bussines», del cual tocó sólo cuatro canciones.

Extraña, porque, además, homenajeó al director italiano Pier Paolo Pasolini en «You Have Kill Me» y a Sofia Loren en «Kiss Me A Lot», como también a la ciudad de París, tras los atentados del mes pasado, en «I´M Throwing My Amrs Arround Paris», junto a la bandera de Francia en las pantallas. Para el final del show, como si el repertorio estuviera destinado a entrelazarse con la realidad política local, Morrissey se fue abrazado a una bandera argentina cantando la canción de The Smiths «The Queen is Dead», con una letra que refleja la actualidad nacional con la melancolía que un corazón como el de Moz expresa.

Fuente: Telam